El no alineamiento: las relaciones entre Latinoamérica y Yugoslavia
El texto aborda las relaciones entre Latinoamérica y Yugoslavia, principalmente los casos de Cuba y Brasil, a través del no alineamiento.
Resulta complejo asociar América Latina con Yugoslavia, o los Balcanes. De hecho, los rasgos más estudiados acerca de los lazos entre la región latinoamericana y el contexto balcánico conciernen el ámbito sociológico y migratorio. Las relaciones de no alineamiento entre Yugoslavia y Latinoamérica, sin embargo, están insuficientemente estudiadas.
La presencia de una diáspora croata en Sudamérica, sobre todo en Chile, ha atraído la atención por el éxito de figuras políticas como el actual presidente Gabriel Boric.
Desde el punto de vista académico y cultural hay una reducida, pero proficua producción de intelectuales contemporáneos interesados en los nexos entre América Latina y los Balcanes, representada por Bojana Kovačević Petrović y el Grupo Especial CIBAM/CLACSO América Latina y los Balcanes.
La lejanía geográfica de las dos regiones ha impedido el fortalecimiento de los intercambios mutuos, mientras que el ámbito económico-comercial no se ha podido desarrollar a raíz del papel dependiente jugado y sufrido por América Latina durante la Guerra Fría, donde la dicotomía Estados Unidos-Unión Soviética complicó las relaciones de la región con otras latitudes.
Afinidades no alineadas
Sin embargo, son quizás menos conocidas las afinidades políticas de la izquierda latinoamericana con el proyecto de la Yugoslavia de Tito. De hecho, cabe recordar que ha existido en América Latina una variada tradición, no necesariamente izquierdista, de no-dependencia o autonomismo en política exterior, de corte semejante al modelo yugoslavo. Juan Domingo Perón en la Argentina, que visitó personalmente Yugoslavia, y Getulio Vargas en Brasil tuvieron posturas frente a Washington y Moscú similares a la estrategia de Tito.
Posiblemente, el punto focal del encuentro entre el mundo latinoamericano y el yugoslavo se encuentra en los años cincuenta, con el desarrollo del Movimiento de Países No Alineados. Específicamente, los primeros países en acercarse a Yugoslavia políticamente fueron Brasil y la Cuba revolucionaria. En el caso brasilero, el presidente Jânio Quadros, que gobernó brevemente en 1961, tuvo relaciones estrechas con Yugoslavia mediante encuentros con Tito y Rato Dugonijic, embajador de Yugoslavia en Egipto. El factor egipcio no es casual; Quadros formó parte, junto con Gamal Abdel Nasser y Tito de la formación del Movimiento de Países No Alineados en sus primeras reuniones.
En cuanto al sentido de las relaciones de no alineamiento entre Yugoslavia y Latinoamérica, el interés recíproco de acercamientos con Cuba nace por razones más bien ideológicas. Después de la Revolución Cubana (1959) el gobierno de Fidel Castro empezó a buscar alianzas internacionales, para contrarrestar la hostilidad estadounidense y también tratar de diversificar la dependencia de la URSS.
Por ello, durante una de las misiones de amistad del nuevo gobierno cubano, el Che Guevara pudo conocer Yugoslavia y entrevistarse con Tito, dada la gran admiración del mismo Che por la trayectoria socialista yugoslava.

Estrechamiento de lazos
El mismo Tito entendió rápidamente la necesidad de conocer América Latina, y sobre todo las izquierdas latinoamericanas emergentes de los sesenta, para cabalgar la ola de la Revolución Cubana y promover su proyecto de no alineamiento.
En 1963, Tito viajó hacia Chile, Brasil, Bolivia, Perú y México, manteniendo contactos bilaterales muy activos en distintos rubros con La Habana. Si consideramos que, en la década sucesiva, todos estos países visitados por Tito verán fuerzas izquierdistas crecer y en unos casos llegar al gobierno (Brasil y Chile), podemos afirmar que el impacto del modelo yugoslavo resultó atractivo para la política latinoamericana.
La imagen del mariscal Tito en América Latina incluso gozó de un cierto misticismo. Existen rumores sobre la supuesta presencia de Tito en la Argentina durante la clandestinidad, bajo falso nombre, y con conexiones con clubes de fútbol argentinos. Evidentemente, el grado más intenso de relaciones bilaterales entre América Latina y Yugoslavia se vio en la amistad entre Fidel Castro y Tito.
Existen especulaciones acerca de ciertos desacuerdos entre Fidel y Tito sobre el rumbo del Movimiento No Alineado. Una de las pistas aboga por diferencias hacia la cuestión soviética entre Fidel y Tito, poco tiempo antes del fallecimiento del Mariscal.

Estas implicaciones no limitan las excelentes relaciones entre Cuba y Yugoslavia, y sobre todo la admiración recíproca de Fidel Castro y Tito. Aún hoy, Cuba mantiene una representación diplomática en Belgrado. Brasil cuenta con una embajada en Serbia. Cabe recordar la conmoción que la muerte de Tito generó en América Latina, evidente en el viaje de Fidel Castro y otros mandatarios latinoamericanos a la Casa de las Flores, mausoleo dedicado al Mariscal Tito.

La esperanza es que, al acabar el proceso bélico de los Balcanes, y con las nuevas apuestas en América Latina para la construcción de amistades en el Sur Global, las dos regiones configuren nuevas oportunidades de conocimiento mutuo.
Necesidades de estudio
La historia emancipadora de Yugoslavia necesita ser objeto de estudio profundo en las universidades latinoamericanas. Allí todavía faltan conocimientos hacia el proceso yugoslavo y sobre la naturaleza de las relaciones de no alineamiento entre Yugoslavia y Latinoamérica.
Por ello, traer a colación los nexos históricos entre América Latina y los Balcanes mediante la migración, la cultura, la época del no alineamiento y las relaciones de mandatarios regionales con Tito, puede ser un importante punto de partida. Claramente, los países latinoamericanos con un desarrollo ya avanzado y continuado en las relaciones con los Balcanes con Brasil, Chile y Cuba.
No obstante, existen considerables estudios que reconstruyen el relacionamiento de Yugoslavia con otras naciones, como Bolivia, que pueden servir de inicio hacia la composición de intereses mutuos transregionales.
La riqueza cultural de América Latina y los Balcanes, desde la cinematografía hasta la literatura, ofrece una relevante fuente de atracción entre pueblos distanciados por la geografía, pero acomunados por su fuerza y resiliencia ante las dificultades de la historia.
Alberto Maresca
Recursos académicos consultados (y recomendados)
- Cosovschi, A. (2020). Searching for Allies in America’s Backyard: Yugoslav Endeavors in Latin America in the Early Cold War. The International History Review, 43(2), 281–296. https://doi.org/10.1080/07075332.2020.1755339.
- Cosovschi, A. (2023). From Santiago to Mexico: The Yugoslav Mission in Latin America during the Cold War and the Limits of Non-Alignment. In P. Stubbs (Ed.), Socialist Yugoslavia and the Non-Aligned Movement: Social, Cultural, Political, and Economic Imaginaries(pp. 283-301). Montreal: McGill-Queen’s University Press. https://doi.org/10.1515/9780228015802-015.
- Da Silva Santos, M. J. (2024). Um “internacionalista de rara percepção”? Jânio Quadros, os ditos Não-Alinhados e a Política Externa Independente (PEI). Revista Relaçoes Exterioes. https://relacoesexteriores.com.br/internacionalista-janio-politica-externa-independente/.
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