El legado del brutalismo yugoslavo en Pristina

El escritor y traductor albanés Elvi Sidheri realiza un recorrido por los edificios brutalistas más importantes de Pristina.

Cualquiera persona que haya visitado por lo menos una vez Pristina, la capital de Kosovo, siempre tendrá la imagen de sus principales edificios que fueron construidos durante el periodo yugoslavo, claramente visibles, aunque su estancia en esta ciudad, no fuera muy larga.

De cuando fui a Pristina por primera vez, solo unos días después de que terminara la guerra, en julio del año 1999, solo puedo recordar estos inmensos edificios yugoslavos en una ciudad desierta, que se erguían orgullosamente, a pesar de todo lo que acababa de suceder.

Para un joven traductor como yo, y también futuro escritor, esa ciudad fantasma, quedó profundamente arraigada en mi mente, principalmente por su extraña arquitectura, que luego descubriría. Se llamaba Brutalismo Yugoslavo.

Ante mis ojos Pristina era una ciudad grandiosa, aunque su pasado reciente estuviera marcado por muchos eventos dolorosos, principalmente gracias a esta arquitectura característica, su paisaje típico, sus avenidas, sus parques, sus muchas colinas y su horizonte inspirador.

Muchos años después, volví a esta ciudad todavía como traductor (aunque literario, esta vez), en mis primeros pasos como novelista, y encontré una capital, ya no desierta, sino llena de vida, juvenil y en gran expansión.

Muchas cosas habían cambiado desde el lejano verano de 1999, cuando llegué a esta ciudad con solo 18 años, traduciendo español, inglés e italiano para los periodistas extranjeros, pero una cosa permanecía todavía igual… su indomable arquitectura brutalista yugoslava. Que sigue siendo la misma incluso hoy en día.

Cada vez que voy a Pristina por trabajo, por placer, para encontrar una nueva inspiración, un nuevo libro para traducir o para promocionar mis novelas como escritor, siempre me sorprende la vista de estos viejos (al menos tres o más décadas han pasado mientras tanto, desde su construcción) edificios típicamente brutalistas yugoslavos.

Foto: Monumento de la Hermandad y la Unidad

Mi primer encuentro está siempre relacionado con el gigantesco Palacio de la Juventud  (Pallati i Rinisë, en albanés), una gran inversión arquitectónica, terminada en 1977, que se ha convertido desde sus primeros días en uno de los mayores símbolos de la capital kosovar, y al mismo tiempo, un lugar de encuentro para los habitantes de esta ciudad.

Con su gran cresta que se eleva hacia arriba, la enorme plaza en su segundo piso, sus numerosas tiendas, sus bares y restaurantes, y sobre todo con la vista del centro de Pristina, el Estadio Nacional de fútbol, dedicado a la memoria del legendario jugador kosovar Fadil Vokrri, y las colinas de Dragodan, este es un lugar ineludible para todos los que viven o simplemente visitan esta ciudad.

Foto: Palacio de la Juventud y de los Deportes

Desde el viejo Palacio de Boro y Ramiz (antiguo nombre del Palacio de la Juventud y de los Deportes), lo primero que captan tus ojos es el Grand Hotel de Pristina, en todo su desfalleciente esplendor pasado y todos sus sombríos días presentes. Este glorioso hotel, situado en la plaza principal de Pristina, con su tremenda fachada, su forma futurista y sus habitaciones, salón y restaurante lujosos, parece congelado en el tiempo, como un rincón yugoslavo de los años 80, que aún resiste, sin aceptar este nuevo milenio y los cambios imparables de la ciudad donde se construyó en un periodo y régimen totalmente diferentes.

Foto: Grand Hotel

Hace algunos años, fue votado como el hotel más feo del mundo, pero, cuando trato de imaginar los días en que casi todo lo importante en Pristina, eventos culturales, políticos o deportivos, ocurría dentro de él, cuando todos los famosos de esta ciudad, solían tomar un café en este lugar, cuando era el lugar más de moda en la ciudad, me siento un poco triste por este hotel y su lamentable destino.

La transición kosovar del post periodo yugoslavo, ha dejado sus huellas incluso en la actualidad de este hotel, que permanece en una «terra nullius» propia, sin nuevo propietario que invierta en su renovación, sin pertenecer claramente a nadie, arruinado lentamente con cada día que pasa, hasta que le suceda algo mejor, quién sabe cuándo.

A unos 400 metros de este trágico hotel central, encontramos el edificio más famoso de Pristina, y quizás también de todo Kosovo. La Biblioteca Nacional de Kosovo. Construido en los años 70 del siglo pasado, este edificio es seguramente el mejor y más perfecto ejemplo del brutalismo arquitectónico yugoslavo en Pristina.

Foto: Biblioteca de Pristina

Aunque conozco bastante bien este edificio, ya que he estado allí muchas veces, en diferentes exposiciones artísticas, en eventos literarios, presentaciones de libros, seminarios y otros eventos importantes, y aunque he hablado con muchas personas sobre el significado exacto de su estilo arquitectónico, incluso en 2022, nadie sabe a ciencia cierta qué decirme en este contexto.

La gente puede decir que su arquitecto, Andrija Mutnjaković, tal vez estaba planeando ofrecernos una mezcla de arquitectura cristiana e islámica, o que su arquitectura es más similar al «plis» albanés, el gorro de fieltro blanco que tradicionalmente usan los albaneses (la teoría que a la mayoría de los albaneses les gusta creer), mientras que alguien se ha atrevido a decirme que se refería al cerebro humano, y esto es exactamente lo que yo prefiero creer, ya que este edificio es el hogar de la cultura y la literatura en Kosovo.

Con su espacioso interior, su anfiteatro, donde a menudo tienen lugar tantas conferencias y presentaciones de libros, sus numerosas obras de arte, las pinturas de los más grandes escritores y poetas albaneses de todos los tiempos en sus paredes, y su gran tesoro de libros escritos en albanés, y sobre todo, gracias a su arquitectura maravillosamente única, este edificio merece la pena ser visitado, admirado y fotografiado por cualquiera que venga a Pristina.

Hay muchos otros ejemplos de esta arquitectura brutalista yugoslava específica en Pristina: el Edificio de Correos, el alto Edificio del Gobierno, el antiguo Edificio de los Medios y algunos barrios característicos, como Dardania y Ulpiana, donde todavía podemos encontrar las huellas visibles de este estilo arquitectónico y este tipo de construcciones en la capital de Kosovo, pero la Biblioteca Nacional, el Grand Hotel y el Palacio de la Juventud, a lo mejor nos ofrecen los mejores ejemplos del brutalismo yugoslavo en esta ciudad.

Hace casi 23 años, vine de Tirana como un joven traductor, por primera vez a esta ciudad, y al instante me enamoré de su arquitectura surrealista, y el brutalismo futurista de sus principales edificios se ha convertido en parte de mí. Cada vez que vengo a Pristina, encuentro una nueva inspiración en el momento en que estoy brutalmente asombrado por esta arquitectura sublime.

 

ELVI SIDHERI

Escritor y traductor, de Tirana, Albania

 

 

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