Kosovo celebrará elecciones el 7 de junio, las terceras en solo 16 meses, tras el bloqueo político surgido después de los comicios de diciembre de 2025. La crisis se debe a que los principales partidos no lograron acordar un presidente, que debe ser elegido por una mayoría de dos tercios del Parlamento. Este problema refleja una polarización profunda y una dinámica política marcada por la confrontación electoral y la falta de consensos reales.
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Terceros comicios
Kosovo celebrará elecciones el 7 de junio. Son los terceros comicios convocados en 16 meses. En los anteriores sufragios, el 28 de diciembre de 2025, el partido Autodeterminación (Vetëvendosje) logró un 51% de votos y 57 escaños, mientras que el Partido Democrático de Kosovo obtuvo un 20% (22 escaños) y la Liga Democrática de Kosovo un 13% (15 escaños).
Los tres principales partidos políticos se encuentran en un escenario de fuerte polarización política. Como resultado, al llegar la fecha límite para nombrar presidente, el 28 de abril, no lograron alcanzar ningún acuerdo.
En Kosovo, el presidente es elegido por dos tercios del Parlamento, lo que equivale a 80 diputados o más de los 120 que integran la cámara. Esto no solo supone una exigencia formal, sino también sustancial: obliga a los partidos políticos a grandes consensos y convierte al presidente en una figura representativa de casi toda la cámara.
Se trata de un problema enquistado en la política kosovar desde 2011, cuando el Tribunal Constitucional declaró ilegal el nombramiento de Behgjet Pacolli al no haber alcanzado esa mayoría cualificada. Aquel bloqueo político propició la intervención de la Embajada estadounidense y el nombramiento de una candidata de consenso, hasta entonces desconocida en la política local: Atifete Jahjaga.
En la última década, la celebración de elecciones en Kosovo se ha convertido más en un factor de inestabilidad y en un arma política que en un elemento de estabilidad y funcionalidad institucional.
Polarización política
Existe un fuerte contraste entre la polarización política que genera la campaña y la celebración de negociaciones opacas que resultan tremendamente opacas para el votante. Esto provoca una dinámica política marcada por la confrontación electoral y la falta de consensos reales.
La oposición criticó a Kurti, primer ministro y líder de Autodeterminación, por no haber hecho todo lo posible para alcanzar un acuerdo y por exigir en las negociaciones un candidato en sus propios términos. El primer ministro se defendió entonces alegando que la mayoría electoral justificaba su posición. Durante los cuatro meses que duraron las negociaciones, propuso a su ministro de Exteriores, Glauk Kojufca, y a la diputada Fatmire Mullhaxha-Kollçaku. Ambas candidaturas, muy próximas a sus intereses, no lograron convencer a la mayoría de los diputados.
Origen del conflicto
El origen del conflicto se hizo visible tras las elecciones, cuando Albin Kurti retiró su confianza a Vjosa Osmani, que había sido presidenta de Kosovo entre 2021 y 2026. Las razones de esta retirada de la confianza, al margen de las diferencias más personales, responden a la vía autónoma que había imprimido a su acción política en los últimos tiempos. El cargo de presidenta permite acceder a las grandes cumbres internacionales y ha reforzado la proyección exterior de Osmani, a costa de eclipsar al propio Kurti.
La expresidenta procede del entorno del LDK, pero supo construir un perfil propio tras la formación de su propio partido (Guxo!), del que tuvo que desligarse al ser nombrada presidenta. Tras la crisis con Kurti, ha regresado al LDK para ofrecer una alternativa política frente a Autodeterminación.
Autodeterminación aspira a lograr un 60% de los votos, veinte puntos más que el 9 de febrero de 2025. Su estrategia se ha basado en culpar a la oposición del fracaso de las negociaciones y en sostener que necesita un gran respaldo electoral para tomar decisiones políticas de calado.
Kurti ha anunciado también en campaña un presupuesto de dos millones de euros en transporte para que puedan acudir a votar la diáspora kosovar. También 100 euros para jubilados, niños, estudiantes y trabajadores del sector público. También, se aprobó un aumento de las prestaciones por baja por maternidad. Además, se destinó un millón de euros para ayudar a familias necesitadas mediante vales de comida.
Aislamiento e inflación
La oposición se ha centrado en acusar a Kurti de prácticas autoritarias y de solo buscar la acumulación de poder político. También de no lograr grandes alianzas con los países de la UE o con EE.UU. que permitan a Kosovo progresar en su economía y tener más músculo diplomático. El país afronta ahora los peores niveles de inflación.
Desde 2023, cuando se produjo la gran crisis en el norte kosovar (tras el boicot de las elecciones locales por la población serbo-kosovar), el Gobierno kosovar ha sido incluso sometido a medidas de presión por parte de EE.UU. y la UE, al detectar que Kurti actuaba al margen de sus aliados occidentales.
Estas medidas han afectado a la financiación a través del Instrumento de Ayuda de Preadhesión (IPA) o a través del Consejo de Administración del Marco de Inversiones de los Balcanes Occidentales (WBIF), lo que ha supuesto la suspensión de reuniones internacionales y en torno a 600 millones de euros en ayudas.