La poesía de Nataša Sardžoska

Natasha Sardzoska nació en Macedonia y es una poeta, escritora, periodista, traductora
poliglota, antropóloga, trabaja como profesora en la Schiller International University en Madrid. Ha
vivido y creado en Paris, Lisboa, Stuttgart, Milán y Bruselas. Es autora de los poemarios:
Habitación azul, Piel, El me haló con hilo invisible, Agua viva, Coxis, Clases de engaño y de las
novelas Tramontana y Vida sin testigos. Su poesía ha sido traducida a varios idiomas. Ha
publicado poemarios en Italia, en Mexico y en los Estados Unidos. Ha participado en distintos
festivales entre los cuales: Ritratti di Poesia a Roma, Festival internacional de poesía de
Medellín, Ars Poetica de Bratislava, Parole Spalancate de Génova, Sha’ar Helicon en Tel Aviv
acompañada por saxófono, contrabajo y danza contemporánea. Ha recitado su poesía en la
Academia de artes en Berlín con música y danza jazz. Es la única traductora al macedonio de
Pier Paolo Pasolini, Pedro Salinas, Joan Margarit y Jose Saramago. Su poema Muñeca de
cuerdas ha sido publicada en la Antología internacional contra el abuso infantil. Escribe en
macedonio, italiano, francés, ingles y español. Crea objectos de cerámica y es una apasionada de
las danzas clásicas y latinoamericanas: en su recitales performativos de poesía, interpreta sus
poesías con canto y con danza también.
Una separación inconclusa
Porque el amor es siempre una pregunta.
de las últimas páginas.
Joan Margarit
La hoja cae
como el último guerrero superviviente
quien las recoge del campo de batalla
solo como las palabras rotas
de la separación amorosa.
Nada más le importa.
Solo está esperando que suceda el milagro justo.
Nadie lo puede ver alrededor: sólo
el piloto automático que la eleva a la vida
(como las mandíbulas de un avión en llamas)
La Esperanza
y él no la conoce. Él sabe:
esa última hazaña desesperada
libera.
Y ningún otro acto en la vida
no se paga con tanta amargura.
Ningún otro acto de la vida
no vale tanta
soledad.
Porque el amor es grande
no cuando nace
pero cuando muere.
Al revés
Saltas al agua como un niño, patas arriba.
No puedes ver el fondo. Lo desconoces.
Ni siquiera sabes acerca de las amenazas de las profundidades
ni sobre las profundidades de la circunferencia. No tienes
experimentado el golpe. No estás familiarizado con las sombras.
De la mentira.
La inocencia es arriesgada.
Por eso la temen.
Entonces creces.
Divides particiones de ti mismo. Haces un lugar.
Dejas espacio. Las apartas a un lado:
Nada y todo.
Separas espacio para el parto.
Descargas pérdidas y préstamos.
Lo untas encima del salami
pasta de tomate rojo y ajo
y cortas media hogaza de pan
porque solo tienes la mitad –
la mitad de todo. La felicidad –
te dicen – brota de las pequeñas cosas,
de letras pequeñas crecen palabras grandes,
de pequeños países nacen grandes naciones.
Confías en ellos. Aceptas. Y así la convicción
se te implanta en tus huesos y se convierte en tu
casa. Todavía
caminas por lo que ves:
porque aún en la ilusión
se puede vivir con seguridad.
El agua está oscura ahora.
Las serpientes del interior te están tirando.
Incluso tu salto se invierte.
Ya no buscas respuestas
ni de los zodiacos ni de las estrellas,
y menos de amigos:
te bastas a ti mismo.
Sabes que vendrán otros inviernos
pero uno solo no traerá la primavera.
La vida es corta – te aseguran.
Pero la convicción es intensa.
Remociones
Retírate con decisión
de lo que no existe.
No cuentes los días
en salas de espera. Bajo tus pies
el piso puede dividirse.
Elimina la pequeña charla,
las almas pequeñas, los pechos superficiales:
es más fácil respirar sin hollín.
No recojas frutas que no conoces:
déjalas brotar solas
en su enigma.
Protégete del engaño:
aunque su lenguaje es suave, no ofrece nada más
que una dioptría incorrecta.
Sepárate de aquel que
no te tiene: no llenes
las venas de los demás.
Aléjate descaradamente, brutalmente.
Apártate del que te engaña.
No te apegues a las luces de los demás:
en cada persona
hay una luz
y una cruz.
La rebelión de la rosa
From bitter searching of the heart
We rise to play a greater part.
Leonard Cohen
Regresas por dudas y estepas,
con postura estambre y amurallada
de una humilde saga.
Abres la puerta despacio y
a través de la entrada del tiempo desde dentro
buscas, aunque no te quede nada.
En los pétalos del corazón
soplan los vientos que
te quitan la palabra, pero
no estás buscando un cuerpo caliente ahora
que, como una aparición, se volcará
y desafiará mi destierro –
pero tú ahora buscas
el presente:
el que jamás te abandonará
ni te dejará en el compartimento del olvido.
Cruzas el umbral, te detienes,
exclamas indignado: he venido
para que no me arranques. Después,
miras la rosa: y
en mis palmas tú suavemente
la conviertes en rebelión.
Tallado personal
Tienes que salir de la piedra,
para derribar el engaño
y reducirlo a su nada.
Deberías darle una oportunidad
a la hoja para crecer
de su inocencia astuta
y dejar que sople
el viento sin dirección.
Necesitas grabar tu sueño
en el plan de viaje y traerte
donde el día
es impaciente e insaciable,
donde con una ola
allanarás todos los abismos.
Necesitas ir a algún lugar
sin pasado,
vivir la vida
en la que puedes nacer
incluso de la nada.
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